El Mal de Amores
- Ari Shemoth
- 16 dic 2015
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 25 nov 2023
Un beso, una caricia o encuentro íntimo, además de expresar un deseo también esta manifestando una vibración energética que se basa en nuestro estado mental (la manera en que nos pensamos), por lo tanto, lo que más predomine en ti es lo que más atraerás en los demás. Toda situación externa que te afecte se alimenta de una condición interna y esta tiene que contigo, Si tratas de buscar la causa en los demás nunca encontrás la solución definitiva. Todo desorden nunca se origina por fuera, este comienza por dentro. Tu mundo es un espejo que te proyecta lo que arrojas sobre el mismo, por lo tanto, toda situación te es correspondiente. No eres una víctima de nadie. Lo que pasa es que no sabes que es lo que provoca que te conectes con unas personas y con otras. No existe el azar en tu vida, sino una completa causalidad gestionada a nivel subconsciente. Haz de saber que todo pensamiento está emitiendo una vibración que a su vez está creando una realidad correspondiente, esta generando un efecto y su consecuencia. Así que nadie te hacer daño o contamina, tú te hayas previamente dañado y contaminado por tus creencias. Nadie te hace un mal, tú te lo haces sin darte cuenta. Y mientras no seas consciente de esta situación, seguirás culpando a los demás de tu infelicidad. Ojala esta actitud te resolviera todos tus problemas, pero no sucede así, lo que provoca, es que estos aumenten en la medida que te victimizas quedando atrapada(o) en un circulo de dependencia tóxica.
La carencia afectiva consiste en el desamor que ejerces sobre ti mismo, tiene que ver con aquello que esperas recibir de los demás para sentirte bien. Cuando amas con miedo, no te encuentras en un estado de amor, por eso sientes el vacío que te produce la necesidad y el dolor llegará en cuanto se produzca la frustración. Cuando amas sin la necesidad, vives con libertad, vives en la verdad, cuando amas con la necesidad te encuentras en la mentira.
Un amor condicionando es la antítesis del mismo, por tanto, eso no es amor, sino una expresión de de tu propio desamor que alimenta el temor a perder algo. En donde existe el miedo prevalece la negación de uno mismo y al mismo tiempo la necesidad de controlar y poseer a alguien que te brinde ciertas garantías.
El amor no es algo que se compra, sino que se genera, no es algo que se pide, sino que se comparte, no se trata de asegurarlo, sino de expresarlo. El amor no se suplica, se irradia, no se promete se vive, no se espera, se lleva, no se obliga se elije. Toda vez que exista una confusión sobre la naturaleza del amor, esto propiciará cualquier tipo de conflicto, de drama o disfunción. El amor no tiene nada que ver con la necesidad de poseer a alguien, sino de poseerte plenamente al ser consciente de tu completitud.
© Ari Shemoth